CARLOS LORET DE MOLA

 

Entrevista realizada por Ramón Serrano e Ivonne Bacha
Texto: Ramón Serrano Fotos: Julio Sánchez

De un tiempo a la fecha se ha ido percibiendo una nueva forma de dar noticias en Televisa. Las protestas por su información tendenciosa o distorsionada van quedando atrás, al tiempo que en sus noticieros se reconocen opciones comprometidas, profesionales, críticas, con intenciones honestas de recuperar la credibilidad del auditorio. Carlos Loret de Mola forma parte de este intento. El comunicador, de apenas 26 años, ha logrado establecerse en importantes espacios y horarios de comunicación; lo mismo en las mañanas en W Radio, que en la noche por el Canal 4. Pese a su juventud, Loret de Mola posee el talento necesario para cubrir estos horarios y perfilarse como uno de los más importantes líderes de opinión del futuro.

Breve historia de un joven periodista

Carlos Loret de Mola nació el 17 de octubre de 1976 en Mérida, Yucatán. Proviene de una ilustre familia de periodistas, de ahí que desde pequeño haya aprendido a amar el olor de la tinta, el sonido de las rotativas, pero sobre todo, el afán de informar, de estar en los lugares donde ocurren las noticias y dar testimonio de ello. “El primer regalo que me trajo Santa Claus fue una máquina de escribir, a los dos meses de haber nacido. Entonces estaba felizmente predestinado a este asunto.”

Bajo esta ascendencia, no fue extraño que desde adolescente ya estuviera decidido a abrazar con pasión el oficio de reportero. “Empecé en un periódico local de Mérida, tenía 16 años. Salía en la tarde de la preparatoria y agarraba un camión. Ese camión me dejaba en la puerta del periódico, y en las ocasiones que se retrasaba la edición, ese mismo camión me recogía a las cinco de la mañana en la puerta del periódico para llevarme a la escuela. Era el hombre más feliz del mundo.”

Sin embargo, al momento de elegir carrera, Carlos no se inclinó por la licenciatura en Comunicaciones o Periodismo, sino optó por la licenciatura en Economía, convencido de que a su vocación de reportero le faltaba complementarse con alguna otra disciplina. Se graduó como economista en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y gracias a sus estudios consiguió su primera oportunidad periodística en la Capital, como encargado de sección financiera en el equipo de Ricardo Rocha dentro de Radiópolis. “Poco a poco me dieron a cubrir fuentes, y un día me dan la oportunidad de ser conductor. Luego viene la salida de Ricardo Rocha de Televisa y me fui con él a Grupo Acir, a hacer el noticiario de la tarde; cuando termina la relación laboral con Acir nos trasladamos al Imer, y llegó un momento en que sentí que había completado mi ciclo con Ricardo Rocha. Él fue un maestro para mí y lo sigue siendo, pero había llegado al tope de crecimiento con él.”

En 2002, Radio 13 contrató a Loret de Mola para hacer el noticiero “Así es la noticia” mismo que hizo durante un año. Para agosto del mismo año, Televisa lo buscó para el noticiario nocturno de Canal 4. Antes, en noviembre, vía Grupo Prisa, arrancó con el noticiario matutino de W Radio. “La verdad es que son dos grupos de comunicación impresionantes, a Televisa no hay que hacerle mayor carta de presentación, la vemos todos los días, y Prisa es tremenda, es editorial Santillana, el periódico El País, la CNN en España, la cadena líder en radio Ser, entonces, es una maravilla estar trabajando para dos grupos de este tamaño.”

Esta meteórica carrera, ahora coronada con dos importantísimos espacios en radio y televisión, podrían desequilibrar a alguien tan joven como Carlos Loret de Mola, pero él conoce sus ambiciones y sus límites; tiene muy claro el presente y la forma en que ahora debe enfrentar sus retos. “Ahora me encuentro en un momento ideal para dejar de subir peldaños y consolidarme, no vaya a ser que se me caiga la escalera atrás. Esto quiero hacer: consolidar el espacio matutino de radio, y en la noche seguir con el espacio de Canal 4, en el horario más importante de la televisión.”

La mala vida de reportero  ( Popocatepetl, Popocatepetl).

 

 

A Carlos Loret de Mola se le puede escuchar en las mañanas, se le puede ver en las noches, pero también puede sorprender en otros espacios informativos, con chaleco de reportero, micrófono de transmisión o teléfono celular en mano, en pos de una exclusiva. “A mí me gusta la mala vida del reportero, por eso cuando se dan noticias como Afganistán, San Salvador Atenco, o los sismos, no me aguanto, necesito estar allí. Eso me hace no perder el contacto con la realidad. A veces el cristal de la pantalla te puede llevar a lugares insospechados e indeseables, te olvidas de que lo tuyo es ser periodista, ser reportero, te vuelves en un locutor, y yo no aspiro a ser un lector de noticias.”

En su afán por dar a conocer la noticia, Loret de Mola no distingue entre la presunción de la nota exclusiva y la ansiedad por ofrecerla lo antes posible. Lo mismo puede hacer un enlace al programa de Joaquín López Dóriga, que hacer una llamada al noticiario de Javier Solórzano para dar el testimonio más reciente de los acontecimientos. “Cuando tengo una nota quiero soltársela a quien se deje, en el espacio más próximo y no ando con aires de grandeza. No creo que esto impida la consolidación, al contrario, la fomenta. Ahí está Joaquín López Dóriga, no lo verás cubriendo la conferencia de prensa todos los días pero está en la nota, con llamadas telefónicas, en la jugada, y cuando hay alguna cosa fuerte, él está también.”

Y es que el oficio de reportero le resulta más apasionante que la veleidad de las cámaras y la fama. “Cuando te gusta tu oficio, cuando lo que literalmente te embrutece es el periodismo y no la pantalla, actúas de esta manera. A mí el periodismo es lo que me vuelve loco, la pantalla es un canal de expresión. El título de periodista te lo tienes que ganar, yo no me lo pongo. Yo creo que te lo ganas en la calle, no en el estudio.”

Para poder mantener el ritmo de su versátil carrera, Carlos se rodea de un entusiasta equipo de reporteros. “Son puros chavos, nadie tiene más de 35 años, pero todos desde muy chicos estamos en este asunto y hemos acumulado cierta experiencia.” Este equipo realiza un noticiario atrevido, un laboratorio noticioso que experimenta con nuevas formas de presentar la información. “Todos los días hago mi examen final, no tengo ninguna trayectoria como para que Televisa me tolere, sé que si la riego pueden prescindir de mí muy tranquilamente.”

El sacrificio de esta profesión, no es solamente personal, casado desde hace medio año, el periodista habla de lo que para su familia significa esta vida: “mi esposa va a ser canonizada por mantenerse con un individuo con mis horarios, y que a la semana de casado le avisa que va a la guerra de Afganistán. Permanecer con el matrimonio fiel no se merece menos que la gloria eterna. Hablamos todo el día y eventualmente nos juntamos para comer. El teléfono celular nos sirve como el nuevo instrumento para conservar la fidelidad. El fin de semana no hago nada que no sea estar con mi esposa. Claro, cuando hay una noticia importante pues ni hablar, pero generalmente son, o grandes tragedias, o cosas previstas con mucha anterioridad. Pero el fin de semana se lo dedico enteramente a ella y eso ha permitido consolidar la relación.”

 

      DonGabo