EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y PRIVADA EN MÉXICO

 

 

 


    La educación pública se representa actualmente como laica, gratuita y obligatoria y la educación privada se caracteriza por sostenerse con fondos privados y con interés y contenidos o un valor agregado a la enseñanza.


        La escuela debe ser entendida  como una institución especializada, paulatinamente normalizada y que cumple con la función de instruir, formar e matizar  conocimientos y normas comunes, además de valores y tradiciones propias de un grupo social. Esta doble función de la educación –la de ser una y múltiple, constituye la dimensión en la que se insertan las tensiones entre el poder público y el poder privado, y entre lo que se considera el bien común y los intereses particulares.

 
       En el periodo que va de  1910 a 1940 es especialmente rico en acontecimientos relacionados con la educación. Uno de los puntos en cuestión, y que llegó a grados de violencia, fue la participación de la Iglesia en las cuestiones políticas y en los problemas sociales y educativos había logrado reorganizar a amplios sectores de católicos, mediante frentes "civiles," bajo las orientaciones de la Doctrina Social. La reglamentación y las acciones que pretendían someter a las escuelas particulares –la mayoría católicas al control público se volvieron especialmente conflictivas en estos años.

Para 1921 con la creación de la Secretaría de Educación Pública se concretaron las bases institucionales para uniformar y lograr la unidad de un modelo pedagógico y administrativo al nivel nacional. La educación volvió a ser espacio de tensiones y de conflicto entre los límites y las competencias del poder público, frente a los intereses de grupos religiosos o no, que defendían el principio de la libertad de educación y el derecho de los padres de instruir a sus hijos de acuerdo a sus convicciones.

    El sector de escuelas particulares que se estructuró en México a lo largo del siglo XX es diverso y complejo: una parte muy importante siguen siendo las escuelas de orientación católica, bien sean atendidas por profesores laicos o por congregaciones religiosas; pero junto con ellas están, por ejemplo, los colegios extranjeros  y las escuelas que ostentan un modelo pedagógico innovador.  

Es innegable que en todos los casos, las escuelas particulares orientan su oferta educativa a sectores sociales con los cuales se identifican cultural y socialmente. Los padres de familia que acuden a estas instituciones pagan por un servicio que esperan supere a las escuelas públicas y que le otorgue un valor agregado a la formación de sus hijos. Sin embargo, en este mercado educativo de ofertas y demandas diversas, el libre juego de fuerzas, aunado al relajamiento sobre la vigilancia de las escuelas particulares, procura las condiciones necesarias para el fraude; cuando éste se da es doblemente reprobable, pues además de no cumplir con el servicio por el que los padres de familia pagan, se trafica de manera mercantil con la formación de seres humanos.


    La escuela pública es resultado de un conjunto de impulsos y demandas sociales que se han originado tanto en las élites políticas e intelectuales como en los movimientos sociales. Su carácter público, laico y gratuito es lo que ha permitido un consenso básico que permite mantener hasta ahora, y a pesar de todo, ciertos niveles de cohesión social; pero también la defensa de estos principios es la defensa de valores tan importantes como la tolerancia y el respeto a la diversidad, e implica la conservación de un lugar de acceso a la educación para amplios sectores de la población y como objetivo supremo a la totalidad de la población con Igualdad de acceso a las oportunidades de desarrollo laboral y social, basado en los meritos demostrados y no en las relaciones o acceso privilegiado a gripos selectos.

 

Situación Actual de la Educación Pública.

En general es una situación de mucha preocupación, es una situación que crea una gran angustia anualmente a las instituciones educativas, por no saber cuál va a ser el futuro de las  instituciones en términos presupuestales, en términos financieros, eso da lugar a una imposibilidad de planeación a mediano y largo plazo.

La educación es una cuestión de largo plazo, de largo aliento; no se puede esperar a través de la educación resolver los problemas en un año.  Necesitamos planes que  permitan llegar a tener una confianza de la planeación educativa, a mediando plazo al menos, y para esto el financiamiento es básico, es fundamental.

Hay instituciones educativas en crisis muy severas, hay otras que aunque están en problemas no lo están tanto; hay problemas diversos, por ejemplo el problema de las pensiones y jubilaciones, que ha creado situaciones verdaderamente críticas de angustia en algunas instituciones publicas.

Si uno considera que en los años 50 del Siglo XX la educación superior sólo atendía una mínima parte , 35 mil o 40 mil alumnos en esa época, el pensar que ahora tenemos en toda diversidad, más de 2 millones 300 mil jóvenes tomando educación superior, pues es un éxito notable, Pocos países como México pueden presumir de un esfuerzo educativo tan importante, pero ahora tenemos que hablar de la calidad de educación que se imparte y desde luego, de seguir incrementando la cobertura, pero garantizando la calidad.

La educación en general- es un derecho de los mexicanos, pero no sólo eso, es la posibilidad de desarrollo del país a mediano y largo plazo. Ser un país que no hace educación, que no involucra a los jóvenes en la ecuación, no está trabajando para su futuro.

Los jóvenes que egresan de las instituciones de educación superior, en primer lugar tienen una preparación mayor, tienen posibilidades de incorporarse al mundo del trabajo en condiciones muy diferentes de los que no tienen esa misma educación, y por lo tanto tienen posibilidades de ser motores del desarrollo nacional.

México necesita la educación superior para poder salir adelante, tanto económicamente, como país democrático, en donde los jóvenes que han podido ser educados, sean partícipes de esa corriente democratizadora.

 

Las instituciones educativas, en particular las universidades, en sí mismas deben ser ejemplos de creatividad en términos de su propio trabajo democrático, de su transparencia, y poder influir sobre los egresados, para que una vez que salen sean ejemplos de esa actividad transparente y democrática, de ética de trabajo, pero desde luego cada uno en términos de las profesiones que estudiaron o que tuvieron en la universidad, poder desempeñarse como profesionistas, como investigadores que necesita el país.

Serán muy diversos sus futuros, podrá ser un empleado, el otro profesionista libre, el otro empresario, pero México necesita de todos ellos. Las universidades en México tienen una tradición muy importante. El México de hoy no se podría comprender sin la labor del conjunto de las universidades, en particular las públicas, que han sido las tradicionales en México.

No hay futuro sin la educación superior.

Actualmente en México se está dando un fenómeno específico, donde hay una separación de objetivos, sociales, económicos y  culturales entre los estudiantes de instituciones de educación pública superior y universidades particulares.  Y esto es grave  y preocupante, ya que el efecto a mediano y corto plazo puede significar problemas de segmentación social que afectaran a la mayoría de la población y a  los cuales deberíamos de estar muy atentos y tratar de equilibrar la situación.

El objetivo es logramos elevar los niveles de Financiamiento de la educación Publica, de tal grado lograr elevar el nivel  de educación de la totalidad de la población del país, sin el tremendo riego latente y actual  de fracturar la nación y los valores supremos que aun  nos unen.

 

 

 

    DonGabo