ESPERANDO LA LUZ

 

¿Que pasara en México después del 2 de julio de 2006?

 Después de todo el graznido mediático, interpelaciones publicas y descalificaciones entre los candidatos a la presidencia de la republica, nos aventuramos a pronosticar que después del 2 de julio de 2006,  todo seguirá igual, especialmente en el mismo sendero crecimiento económico, justicia social y acrecentar nuestra conciencia social, democrática y de participación, ese es el reto y ese el beneficio.

 

 En buena parte de los analistas creen que si triunfa López Obrador, no habrá un giro drástico respecto del rumbo que México tomó desde hace ya más de una década. Es que, más allá de los esfuerzos de las campañas por intentar imprimirle dramatismo a la batalla electoral, el país ya se subió a su modo al tren de la globalización y, gane López Obrador o Felipe Calderón, el candidato del oficialista PAN, no habrá que esperar que el país se baje de ese viaje.

 

Las únicas claras diferencias que notamos están en el énfasis del gasto social en el caso de López Obrador, y en una ampliación de impuestos a medicinas y alimentos y mayor afinidad con la iniciativa privada en el caso de Calderón, además. Ya nadie está en desacuerdo con las reformas. Los mercados no están preocupados por las elecciones, ni han cambiado sus pronósticos en las variables macroeconómicas en función de ello. Son los factores externos, como el déficit público y la inflación en Estados Unidos, los que en realidad están moviendo las cosas.

Carlos Slim, el tercer hombre más rico del planeta, lo dejó más claro aún. “Gane quien gane, seguiré haciendo negocios”, dijo recientemente. Las opciones mexicanas están a la vista: el suave viraje hacia la izquierda representado por el PRD o la prolongación y conclusión de las tareas que Vicente Fox no logró consolidar, apuesta que encarna Calderón. Roberto Madrazo, candidato del viejo y hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), que monopolizó la presidencia durante siete décadas –“la dictadura perfecta”, en opinión del peruano Mario Vargas Llosa hasta su derrota a manos del PAN en 2000, ha quedado atrás y sus votantes alimentan ahora la cerrada lucha entre López Obrador y Calderón.

 

 
Por eso, a semanas de la elección, las encuestas marcan un final reñido. Por un lado, López Obrador, cuya popularidad se debe, en gran medida, a una pensión de los viejitos otorgada a personas mayores de 65 años, a grandes obras de infraestructura vial en la  Ciudad de México y a un plan de austeridad que incluyó reducir su propio salario. Por el otro, Calderón, quien argumenta que él sí conseguirá lo que el actual presidente, Vicente Fox, no logró: pactar acuerdos con la oposición política para implementar reformas (laboral, fiscal y energética) que el congreso opositor viene bloqueando.

Esperamos los Mexicanos, que
gane quien gane, se respete la voluntad de la sociedad, además de que  demostremos que podemos trabajar con quien sea y que seguiremos exigiendo resultados de sus propuestas iniciales planteadas .

 Por el bien de México Insertémoslos en la carrera global,  con una Republica Sana, Igualitaria y que busque el interés de todos los mexicanos, por encima de intereses mezquinos y hagamos de esta tierra Orgullo de Nuestros hijos, padres y hermanos.

 

 

 

     DonGabo