LA HISTORIA DEL VINO
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| El vino parece haber nacido con el hombre, ha sido siempre su alegría y uno de los mayores placeres de los que ha disfrutado, su inspiración y uno de los principales motores de la cultura occidental. |
| "Vino, Baño y Venus
desgastan el cuerpo pero son la verdadera vida", rezaba un proverbio tan
antiguo como los placeres que invoca. Y es que el vino forma un todo con
el hombre y con la historia de la cultura por la poderosa y sostenida
fascinación que ha ejercido en cada uno de los actos cotidianos a lo
largo de los siglos. |
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Cuenta la leyenda persa que
de las semillas que un ave dejó caer a los pies del rey Djemchid
nacieron plantas que dieron abundantes frutos y que al beber su favorita
el oscuro jugo fermentado de éstos frutos se durmió profundamente y al
despertar se sintió curada y feliz. Entonces el rey nombró al vino Darou
é Shah ("el remedio del rey"). Cuando su descendiente Cambises fundó
Persépolis los viticultores plantaron viñas alrededor de la ciudad dando
origen al célebre vino de Shiraz, ciudad próxima a Persépolis. |
Sin embargo a la luz de conocimientos recientes,
sabemos que la vid tanto silvestre como vinífera existe desde la Era Terciaria
puesto que se ha encontrado hojas registradas en las piedras y semillas en
asentamientos prehistóricos, en tumbas, pirámides y en pequeñas ánforas en las
ruinas de ciento de ciudades. Todo ello no hace mas que atestiguar la gran
antigüedad de este cultivo demostrando al mismo tiempo que el vino fue conocido
por todos los pueblos antiguos desde la India hasta las Galias porque la
práctica de la cosecha de racimos salvajes de vitus vinífera para obtener una
bebida inspiradora era muy sencilla.
Así desde el mítico monte Ararat, que se levanta en el este de Turquía, en el
que nacen varios ríos que se convierten en afluentes del Eufrates y del Tigris,
la vid viajó a la cuna de la civilización, expandiéndose hacia los cuatro puntos
cardinales. Por eso por su expansión hacia el Oeste que la viña conquista al
mundo de la mano de los mercaderes fenicios y griegos a través del desarrollo
del comercio marítimo en el Mediterráneo.
Los romanos atribuían a Saturno sus viñedos famosos y obtenían vinos que debido
a su método de elaboración durante el cual le agregaban miel, alquitrán y otras
sustancias para conservarlos, no serían hoy de nuestro agrado.
Tras la conquista romana el cultivo de la vid se generalizó en todo el
territorio del Imperio y la fabricación de vinos se convirtió en una fuente de
riqueza especialmente en la Galia Narbonnaise (sur de Francia), en el Gaillac,
en el Este francés y en el Hermitage, sobre el Ródano, convirtiéndose las Galias
en el centro del intercambio y la venta de vinos hacia todas las zonas europeas.
Durante la Edad Media se diseña el nuevo mapa vitivinícola de Europa bajo la
impronta del prestigio de los vinos regionales y de las creencias religiosas,
cristianas e islámicas. En el renacimiento comienza una nueva etapa en la
historia del vino, porque en los siglos XV y XVI cuando se mejoran los sistemas
de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña y Burdeos, en Francia,
comienzan a adquirir la fama que los hará célebres. Sin olvidar a Don Perignon
que descubre el modo de preparar el champaña espumoso.
La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que
transportaban durante la Conquista las especies vegetales mas importantes para
ellos: la higuera, el olivo y la vid. A la Argentina la vid llegó desde Chile
junto a los primeros colonizadores que pisaron nuestro país.
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Antares